La primera no siempre es la que cuenta…

El prejuzgar es parte de la naturaleza humana. No hay excusas, no hay vueltas. Todos siempre prejuzgamos todo aquello a lo que estemos expuestos: desde esa chica que nos presentó nuestro mejor amigo hasta el tacto sobre la tela de esa camisa nueva que te compraste el finde para el casamiento del tío del primo del mejor amigo de tu amigo.

Con esto no quiero decir que cualquier persona es capaz de discriminar a una persona por como se ve o se desempeña en ese primer encuentro, pero sí que siempre, por cómo se vea, huela, se sienta, nuestra predisposición a futuro cercano sobre esa persona o ese objeto va a ser, aun, levemente influenciada de cualquier manera.
Siendo que el tema que principalmente me compete en este sitio es el análisis de series de animación japonesa, mas comúnmente conocido como anime, y aprovechando que la nueva temporada está en pañales, voy a analizar el primer episodio de algunas series, lo mas spoiler-free que me sea posible, teniendo en cuenta solo su primer episodio. La primera de ellas: Isshuukan Friends.

 

La primera de ellas: Isshuukan Friends.

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Basada en el manga homónimo escrito por Matcha Hazuki (Kimi to Kami Hiko-ki to), publicado en la revista Gangan Joker, de Square Enix (en curso)

Episodios: 12 (anunciados)

Géneros: Slice of life, romance, comedia, drama

Estudio: Brain’s Base (Natsume’s book of friends temp 1 y 2, Baccano!, Durarara!)

Director: Tarou Iwasaki (Fullmetal Alchemist, xxxHolic, Star Driver: Kagayaki no Takuto)

Escritor: Shotaro Suga (Ghost in the Shell: SAC, Darker than Black, Fullmetal Alchemist)

Compositor: Nobuko Toda (Lollipop Chainsaw, Halo 4, Metal Gear Solid V: The Phantom Pain)

Empezamos con una serie de secundaria. La trama involucra a Yuuki Hase, un chico bastante lento a la hora de aprender, que no parece ser particularmente bueno en algo, tiene una pinta un tanto desgarbada…en fin, un pibe común y corriente, y a Kaori Fukimiya, su compañera aparentemente fría y desinteresada en hacer cualquier tipo de contacto con persona alguna, incluyendo el ayudar a sus compañeros aun cuando pudiera ampliar sus responsabilidades dentro de la clase. Otro personaje que aparece en este primer episodio es Shogo Kiryu, el mejor amigo de Yuuki, que por ahora no dio ninguna impresión mas que la de ser un perezoso de categoría olímpica que actúa como el consejero de Hase.

No voy ahondar en la trama ya que arruinaría la “sorpresa” que da este capítulo introductorio. Realmente, si la tenes en vista, ya la sabes, así que solo me voy a remitir al chiste fácil que hice al principio de la nota (si no lo entandes, nunca viste “como si fuera la primera vez/50 first dates”).
El arte, diseño de personajes, paletas y demases, es de un estilo bastante colorido, aunque algo simplista, la animación es fluida, las líneas limpias y bien definidas, y los diseños son bastante fieles al manga. La música es lo esperable para una producción de este estilo, crea buenos ambientes para los diálogos que se dan entre los personajes y en ningún momento parece estar fuera de lugar, con efectos de sonido bastante correctos, y actuaciones de voz bastante firmes y bien coordinadas con las expresiones de los personajes (salvo en una escena en la que faltaría aplicarle un pequeño efecto a la voz). Técnicamente es solida.

La verdad, intenté leer un par de capítulos del manga para comparar, y, si bien puedo decir que solo se alteró el orden de algunas situaciones, también debo aclarar que NO pude leerlo. Inicia como cualquier otro manga, pero luego de un par de páginas de introducción, parece convertirse en un 4-koma (unitarios de 4 viñetas) que luego VUELVE a retomar el formato clásico por algunas páginas más, y OTRA sección en 4-koma, y así por las hojas de las hojas…confuso, molesto…simplemente no pegó conmigo.

Creo que puede irle bien. Es un lindo concepto, tiene un equipo más que competente a cargo, las dosis necesarias de drama, romance y comedia para generar interés, aun cuando no puedo decir si el rumbo que tome la historia puede acompañar, ya que el material de origen no causo interés alguno en mi. Si les gustan los romances de secundaria, inocentes hasta el hartazgo y el estilo artístico les parece interesante, mírenla… yo pienso seguirla.

 

 

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Obra original

Episodios: 25 (anunciados)

Géneros: Mecha/Sci-fi
Estudio: BONES (Wolf’s Rain, Full Metal Alchemist – original y brotherhood – Star driver: Kagayaki no takuto)
Director: Takuya Igarashi (Sailor Moon R hasta Stars, Ashita no Nadja, Star Driver: Kagayaki no Takuto)
Escritor: Yoji Enokido (4 episodios de Evangelion, FLCL, Star Driver: Kagayaki no Takuto)
Compositor: Satoru Kosaki (Suzumiya Haruhi no yutsuu, bake/nisemonogatari, Star Driver: Kagayaki no Takuto)

 

Pido la indulgencia del rey lector ya que voy a cometer un pecado para los hombres de letras al comenzar estos párrafos por cualquier lugar menos el inicio, y es que no puedo tardar más de medio minuto en hacerle saber, a usted señor, a usted señora, que esta serie presenta la mejor escena de ensamblado de un mecha de los que he visto en los últimos tiempos. Seguro, no soy un sibarita del tema, no he consumido cuanto montón de chatarra el sol naciente nos ha ofrecido en los últimos tiempos, pero considero que he presenciado suficientes como para emitir un juicio validero. Esta secuencia puede remitir ligeramente al grito de “GATTAI!” del gran Kamina (Tengen Toppa Gurren Lagann, para el que no cace ni medio) aun cuando parece tecnológicamente, como mínimo, creíble. Y sobre todo cubre con la chapa que todo robotto debe portar.
Ahora, retomando las riendas y calmándome un poco, procedo a discutir la serie en cuestión. Este primer episodio nos presenta al casi adulto Daichi (aclaro que puede traducirse como Tierra…si, con mayúscula) Manatsu, de 17 años, huérfano no solo de padres si no de impulso por vivir aparentemente, ya que se la pasa aproximadamente 12 o 13 minutos del episodio poniendo cara de “¡para cuando arrancan los créditos del final, que me quiero tirar de un puente!”. Flashbacks de por medio, y recuerdos sobre su buena, aun cuando extraña, infancia que lo AGOBIAN, vuelve a aquel lugar que vio sus últimas sonrisas, y…bueno, tal como si fuese la escena de transformación de una chica mágica, en 5 minutos el tipo pasa de cero a ¡TE VOY A ROMPER TOOODOOOO GILLL, ARRRRRGHHHHHH! sin razón realmente aparente. Todo lo previo es una exageración, no es taaaan emo Daichi, solo algo derrotista y solitario, pero…dicha exageración es útil para dar a ilustrar mi opinión sobre el cambio de actitud del “héroe” de la historia.
Pasando a la discusión técnica de la presentación, el diseño de personajes puede parecer modesto, dado que el foco esta puesto sobre los mechas, pero no debería molestarle a nadie ya que la calidad sigue siendo aceptable y al menos evita el pecado animero de las mujeres excesivamente voluptuosas (salvo un caso, en el que aparentemente hay una buena razón). El Earth Engine se ve excelente y, sinceramente, me hace pensar en los diseños de Banpresto para la ligeramente conocida saga Super Robot Wars. La musicalización crea el ambiente perfecto, el doblaje esta correctamente actuado, y los efectos de sonido acompañan cada movimiento de manera que se sienten fluidos y hasta reales. El guion no trae demasiadas sorpresas aunque si unos cuantos “misterios” y, el único punto flojo que puedo mencionar, es el ya discutido cambio de actitud cuasi instantáneo de Daichi.

 

Teniendo en cuenta que todo el staff trabajo anteriormente en Star Driver, que en lo personal me gustó mucho, no es sorprendente la calidad obtenida en esta serie. Si bien Star Drivers paso un poco desapercibida, es una gran serie que muy pronto tambien voy a reseñar.

 

Para resumir: robot gigante muy bonito, arte a la par, música que acompaña al ambiente como debe ser y un pibe que puede ser mas ciclotímico que un paciente psiquiatrico, hacen de esta serie de mechas un tanque de la temporada. No creo que llegue a quedar entre las 10 mejores series de la historia, pero seguramente será recordada. Si te gustan las peleas, los robots, y queres ver buen arte, esta es una opción SOLIDA. Al día de la fecha, habiendo visto hasta el tercer episodio, puedo decir que parece tener un tono bastante definido y prepara el tablero para un interesante desenlace con intrigas políticas metidas de por medio. No hace falta decir que ya la estoy siguiendo ¿verdad?.


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Basada en el manga homónimo escrito por Lynn Okamoto (Elfen Lied), publicado en la revista Shonen Young Jump de Shueisha (en curso)
Episodios: 13 (anunciados)

Estudio: Arms (Elfen Lied, Genshiken 2, Hyakka Ryoran Samurai Girls)

Director: Kenichi Imaizumi (Zettai Shonen, Hitman Reborn!)

Escritor: Yukinori Kitajima (Senran Kagura, Hamatora)

Compositor: Nao Tokisawa (Kin-Iro Mosaic)

 

Y acá es cuando se me viene la noche encima (sin intención de sonar gracioso). Si mal no recuerdo, hay muchísima gente que tiene a “Brunilda en la noche” como uno de los tanques de esta temporada y, sinceramente, debo decir que, si realmente lo fuera, tendríamos una temporada bastante patética. Las dos entradas previas de este articulo habían resonado bastante menos y sinceramente son productos superiores. Ahora, voy a frenar el carro un segundo y me voy a explicar, ya que no es que esta serie sea…mala…solo que es un tanto blanda y, por el opening, me da la sensación de que trata de buscar la profundidad o adultez que le falta a través de imágenes impactantes. Esto no debería ser una sorpresa, ya que es la adaptación del último trabajo de la autora de Elfen Lied, serie que cuenta con una cantidad de fans bastante amplia que defienden hasta las últimas consecuencias su contenido adulto, profundo, y no sé qué tantas otras palabrerías, pero que realmente es bastante superficial. En lo personal, tanto Elfen Lied como Brynhildr (al menos los primeros episodios) me entretuvieron, muy a pesar de sus evidentes fallas.
Para charlar de que la va el primer capítulo, nuestro protagonista, el olvidable pero brillante Ryota Murakami es un estudiante de secundaria con un sueño bastante grande que, más que sueño, suena a obligación derivada de un trauma de su infancia. En los primeros minutos nos enteramos de ese trauma en cuestión, de los problemas que le trae, y por sobre todo, de los que le va a traer.
Lamentablemente al principio de la nota prometí abstenerme lo más posible de spoilear los capítulos en cuestión, pero en este caso es absolutamente necesario. Ryota busca unirse a la NASA para poder buscar y probar la existencia de la vida extraterrestre. Todo esto porque una chica que le gustaba cuando era niño decia saber que los aliens y hasta donde estaban, y por intentar probarle esto a Ryota, se involucran en un accidente y ella aparentemente fallece. Pin pum pam, soy culpable, quedo traumado, quiero comprobar la vida extraterrestre. Siguiendo en el presente, nos encontramos con que hay una estudiante nueva en su curso y ¡oh! se parece a su amiga muerta. Charlas van, charlas vienen, la pibita es una bruja con poderes otorgados por la ciencia y el tema de los aliens pasa a segundo plano. Ya de por sí, primer capítulo que pierde el rumbo y no fija una identidad solida.
Técnicamente hablando, es una adaptación correcta. El diseño de personajes es una mejora por sobre las líneas de la autora del manga, las voces están bien actuadas y la animación en si no muestra huecos. Lo que si me molesto bastante fue la música. Sentí que ese intento de música clásica electrónica no pegaba demasiado con el ambiente que se quería generar, y terminó por abstraerme más que guiarme hacia el sentimiento particular que cada escena requería. En cuanto al guion, no puedo culpar al escritor de lo blando e incoherente que parece, ya que es una adaptación fiel del primer capítulo del manga, por lo cual solo resta decir que arrastra los problemas de su alma mater.
Aun con todo lo dicho, no quiere decir que esta serie sea un fracaso. Puede entretener, pero no es recomendable para todo el mundo. Lo mejor que puedo decir, si Elfen Lied te gustó, mirala, si no, pasa de largo que hay cosas mejores para ver.

Con esto doy por cerrada la nota, y quiero hacer una aclaracion. Todo lo antes escrito es mi opinión y ninguna verdad absoluta. Tu opinión, lector, puede ser diametralmente opuesta a la mía, así que solo tomala como lo que es, una opinión de un apasionado sobre la industria del anime.
Por Alejandro Granata